Archivo de la etiqueta | pesca

Muyeres de la paxa

muyerex

Hasta mediados del siglo pasado, la mayoría de los habitantes de Candás se dedicaban a la pesca y a los trabajos relacionados con ella. El trabajo en la mar era muy duro, tanto para los hombres, como para las mujeres.

Los pescadores madrugaban mucho, y a menudo tenían que soportar el mal tiempo, en embarcaciones de remo y vela, para traer el pescado a casa. Cada especie tenía su temporada de pesca. Por ejemplo, durante el verano se pescaba el bonito o la sardina, y por el invierno se dedicaban al besugo o la merluza.

Cuando los hombres llegaban a puerto, empezaba el duro trabajo para las mujeres, que cargaban el pescado en cestas y lo llevaban sobre la cabeza, caminando muchos kilómetros para venderlo por la calle y por los pueblos de los alrededores.  Si no podían venderlo todo en Candás, iban andando por todo el concejo. Lo llevaban en la cabeza porque era el sitio más cómodo para llevar la paxa, que es como se llama a ese tipo de cestas.

Como homenaje a estas mujeres, la calle en la que está nuestro colegio lleva el nombre de Muyeres de la paxa.

0

Un día de pesca

aramar

A la izquierda, la Isla del Carmen, y a la derecha, El Aramar.

Un  día de verano por la tarde bajamos a la playa de El Aramar a pescar. El Aramar está entre Candás y Luanco, muy cerca de la isla del Carmen, y es un lugar muy bueno para pescar.

Me senté en una roca con mi padre y al minuto picó un pez. Era una pica. La pesqué poniendo xorra de en el anzuelo como carnada.

Al siguiente día también fuimos, pero en vez de uno picaron dos,  y mi padre las preparó para cenar.

Y esto es el final del día de pesca.

0

La caza de la ballena

ballenas01

En la Edad Media, y hasta mediados del siglo XVII (1650, aproximadamente), la principal actividad de muchos pueblos pesqueros fue la caza de la ballena. Candás, Luanco o Antromero fueron puertos balleneros, y sus actividades se recogen en documentos de la época. La especie que capturaban era la ballena franca, que durante los meses de invierno se desplazaba cerca de las costas del Cantábrico. Este tipo de ballena era la más fácil de cazar, ya que cuando se la arponea y muere, sale a la superficie y flota. Además, era muy apreciada porque su capa de grasa es muy gruesa.

El puerto ballenero de Candás estaba en la zona que ocupa la actual residencia de Perlora. Hasta allí se remolcaban las ballenas capturadas, para descuartizarlas y aprovechar su carne y su grasa.

Pero antes vamos a ver cómo se cazaban las ballenas:

Los balleneros se agrupaban en compañías, que se organizaban en las cofradías de pescadores de cada puerto. Las cofradías ponían las normas que regulaban la caza de las ballenas: las temporadas de caza, los sueldos de los balleneros, y todo el procedimiento de la caza, despiece y reparto de la carne y la grasa de la ballena.

Cada cofradía tenía su servicio de vigías. El vigía, también llamado atalayero, se situaba en un lugar elevado de la costa (atalaya) desde donde podía ver a lo lejos el paso de las ballenas. Seguramente en el Monte Fuxa, o en la zona de San Antonio. Entonces avisaba a los pescadores mediante señales de humo. Por cada ballena avistada y capturada, el atalayero recibía un sueldo.

Al ver la señal, los pescadores salían en lanchas de vela y remo, y se acercaban lo más posible a la ballena. Entonces la arponeaban. Los arpones iban unidos a unas largas cuerdas. La ballena herida nadaba hasta que se agotaba y moría.

Entonces los cazadores la remolcaban hasta la playa. Allí la descuartizaban y se la repartían según las normas de la cofradía.

despiece_dibu

De la ballena se aprovechaba todo: la carne se comía, o se conservaba en salazón. La grasa se derretía para obtener aceite para cocinar o para iluminar las lámparas. Las barbas se usaban para cierres de corsés, varillas, abanicos, …, etc. Y los huesos servían para la construcción, o para fabricar herramientas y utensilios, como agujas de coser redes.

A mediados del siglo XVII (hacia 1650) las ballenas francas desaparecieron de nuestras costas y se desplazaron muy al norte. Este fue el fin de la caza de la ballena en Asturias. Los pescadores asturianos tuvieron que dedicarse a capturar otras especies, como el bonito, el besugo o la sardina.

1