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Centenario de Antón

Antón en su estudio de Candás

Antonio Rodríguez García, popularmente conocido por Antón, fue un escultor candasín de principios del siglo pasado. Su carrera fue muy corta, porque murió muy joven, cuando apenas empezaba a ser conocido como artista. A pesar de ello, nos ha dejado un conjunto de obras que pueden verse en el museo que lleva su nombre, en Candás.

Antón nació el 16 de febrero del año 1911. Hoy se celebra el centenario de su nacimiento. Fue el quinto de siete hermanos. Su familia era humilde, y por eso muy pronto tuvo que compaginar sus estudios con algunos trabajos, como chico de los recados en el casino, o ayudando a su padre, que era albañil.

Desde muy pequeño se sintió atraído por el dibujo, la pintura, y por construir objetos con cualquier material que cayese en sus manos: barro, alambre, madera, papel, … etc.

Como su familia no tenía mucho dinero, Antón fue casi siempre autodidacta, es decir, que aprendió por su cuenta, sin asistir a ninguna escuela de arte hasta que tuvo veinte años.

Su primer estudio fue una chabola que construyó él mismo en la huerta de su casa. Allí empezó a crear sus esculturas cuando salía de trabajar.

Arrapiezo dormido (1930), y Mi güela (1932).

En 1930, cuando tenía diecinueve años, obtuvo un premio en un certamen provincial de arte, al que había presentado una escultura titulada Arrapiezo dormido. En el jurado estaba Evaristo Valle, uno de los mas conocidos pintores asturianos, que quedó sorprendido por la habilidad de Antón, y convenció a Alfonso Albo, un empresario conservero local para que le pagase a Antón sus estudios de arte en Madrid. Esto era muy frecuente, y a las personas que ayudan a los artistas se les llama mecenas.

Marinera (1933)

Ese mismo año Antón ingresa en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, la más importante escuela de arte de su época.

Antón aprovecha muy bien su tiempo en Madrid; además de la academia, asiste a clases de dibujo, y también aprende escultura en el taller de Juan Cristóbal, un famoso escultor y profesor. También visita museos, asiste a exposiciones, conferencias, tertulias y todo tipo de actividades culturales. Con un compañero abre un taller en Madrid, donde trabaja después de las clases.

Así pasó varios cursos. Los veranos volvía a Candás, donde seguía trabajando en sus esculturas, y también dibujaba y pintaba paisajes de los alrededores, y retratos de amigos y familiares.

En el verano de 1936 estalla una guerra civil en España. Antón es detenido en Candás, probablemente sin motivo. Lo enviaron al frente, en Candamo, donde muere en mayo de 1937. Tenía 26 años, y su vida se acabó muy pronto, cuando todavía podría haber hecho muchas obras más.

Durante la guerra desaparecen  las esculturas que tenía en Madrid, aunque podemos conocer algunas a través de fotografías que sí se conservaron.

Antón fue un escultor figurativo. Al principio sus esculturas eran muy clásicas y realistas. Más tarde trabajó mucho más en las expresiones de las figuras, y en detalles como los ropajes, las arrugas y la sensación de movimiento, como en su obra más conocida, La Marinera.

La señá Isabel, escultura en bronce (1932), y Maruja, la hermana del artista, en mármol (1934)

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